miércoles, 15 de julio de 2009

Cobertura Lo Mejor de Godard! N°20: Día 3

Crítica: Profesión Ladrón

Sin lugar a dudas, Profesión Ladrón, de Michael Mann, ha sido hasta ahora una de las películas mejor recibidas por el público. Y es que cuenta con estupendas escenas, una excelente dirección, un guión coherente y bien estructurado, y no podría haber mejor actor para el papel de Frank que James Caan, también coproductor del filme. Este ladrón tiene aparentemente todo: lleva unos años fuera de la cárcel y goza de su libertad, tiene carisma, profesionalismo y dinero. Para la mitad del filme ya posee una pareja, un hijo y un socio con un buen plan para asestar el golpe final a una bóveda de diamantes que le permita retirarse definitivamente de sus andadas nocturnas.

Si hay algo con lo que Mann sorprende por completo, respecto al personaje de Frank, es en dos puntos: el primero fue la manera en que el personaje de Frank evoluciona, para luego resignarse al típico procedimiento criminal e involucionar, abandonándolo todo y abrazando la venganza. Por otro lado, el tratado entre Frank y Leo, su nuevo socio y jefe de la mafia, es un retrato casi auténtico de la realidad; en el mundo de las mafias se puede entrar, pero no salir.

El segundo punto con el que Mann sorprende es uno de los más artísticos y determinantes en la película, y se da solo en los últimos instantes del filme. El agotamiento de un Frank herido es quizá sólo una metáfora utilizada para mostrarnos la verdadera herida. la de haberlo perdido todo; el pasado, el presente y el futuro. Y es que, tanto en Profesión Ladrón como en la vida real, es claro que, sin importar cuanta serenidad, frialdad, profesionalismo y seguridad se posea, no siempre todo sale como fue planeado. (Isaac Vásquez)

* * *

Crónica

Pocos minutos antes de las cuatro de la tarde, el público apostado en la puerta del Centro Cultural de España empezó a ingresar a la función de Rey y Patria, de Joseph Losey. Una vez dentro de la sala, las personas se dispersaron ubicándose en sus asientos y un gran número de ellas pasó a conversar sobre las películas que verían los días siguientes. Una de las más pronunciadas por los espectadores fue El Asesinato de Trotsky. Otro hombre de unos 50 años mencionaba que vería Cazador de Hombres. No habiendo pasado más de cinco minutos, las luces se apagaron. La película debía comenzar.

Aunque la sala no estaba totalmente llena, los asistentes se mostraban a gusto, siguiendo acuciosamente cada segundo del filme. Algunos llegaron a dar ciertos alaridos de disgusto en algunas escenas, pero hubo a la vez momentos de risa y tristeza, dejando en claro que el público se mostró tocado en gran forma por la obra de Losey.

Ni bien finalizó la proyección, salí a ver los exteriores del Centro Cultural. Grande fue la sorpresa al ver una fila de personas que llegaba hasta la esquina de la calle. La expectativa por ver Profesión Ladrón era grande. Sólo diez minutos después que se desocupara la sala de Rey y Patria, los asistentes ya se encontraban casi ubicados en su totalidad en sus respectivos asientos. Miguel Asensio, un señor de aproximadamente 60 años comentó que era admirador de James Caan y que le gustaban las películas de Michael Mann, a pesar de haber visto solo dos.

Con el desarrollo de la cinta aumentaban las muestras de gusto y emoción de los asistentes. Las exclamaciones, carcajadas y lamentos solo demostraban que Profesión Ladrón había dejado maravillado al público, a tal punto que la sala estalló en aplausos cuando culminó la proyección. Las personas se retiraron poco a poco, algunas apuradas, otras preferían quedarse hasta que terminaran de pasar los créditos. Pero absolutamente todos los asistentes salieron con un rostro de satisfacción como muy pocas veces se llega a ver. (Isaac Vásquez)