miércoles, 5 de mayo de 2010

Respuesta de Godard! a comentarios de Isaac León Frías

Claudio Cordero y Sebastián Pimentel responden a los comentarios vertidos por Isaac León Frías en el blog "Páginas del Diario de Satán" el pasado lunes 3 de mayo.

Desde hace varios años Isaac León Frías y Ricardo Bedoya continúan con su tarea de “comisarios” de la crítica, queriendo desacreditar a todo el que quiera dar su opinión de forma libre y franca. Nosotros, con nuestra revista, decidimos hablar sin tapujos ni miedos sobre el cine peruano, y lo hemos hecho ya por cerca de diez años, a pesar de las constantes cartas reprobatorias y absurdas de los mencionados señores.

Se nos acusa de “no probar” que el cine nacional no tiene apego por parte del pueblo peruano. Se nos acusa de que no tenemos una prueba científica. Pues habría que decirle al señor León que las estadísticas de asistencia a películas peruanas, además de no ser altas ni mucho menos -lo que más bien nos daría la razón-, no tendrían por qué ser esas “pruebas científicas suficientes” para certificar el apego del pueblo peruano al cine nacional. Las estadísticas deben interpretarse y deben analizarse, no hablan por sí mismas, y las cifras de la taquilla son, por decir lo menos, una fuente irrisoria para poder ”medir” el apego. Hay condiciones de muchos tipos que deben ser tomadas en cuenta para un “análisis científico”, y el alegato del señor León, de que en los setentas mucha gente iba a ver algunas películas peruanas, puede ser cuestionado con sus mismos argumentos y rigurosidad “científica” si empezamos a tomar en cuenta todas las variables de las ciencias sociales y de la academia que él pretende enarbolar.

Entonces, de acuerdo a las pretensiones del señor León, nadie podría hablar del apego del pueblo peruano al cine nacional, por no tener “pruebas suficientes”. Entonces, se deberían hacer trabajos de investigación y tesis doctorales para medir el apego, y nadie debería decir lo que piensa y lo que cree, lo que observa y lo que dicen muchos datos que recoge de su vida diaria: por ejemplo, que no hay muchas películas peruanas; que la mayoría que se estrenan en cartelera comercial son muy malas (el año pasado tuvimos que ver Tarata, Cuatro y El premio, todas premiadas por Conacine); que no tenemos una tradición importante de cine nacional; que no reconocemos una cultura popular identificada con el cine nacional.

Cada comentarista recoge sus datos y los interpreta para, finalmente, escribir, dar su opinión. Pero los señores León y Bedoya se obstinan en rasgarse las vestiduras, en indignarse moralmente y “reprobar” nuestras editoriales y nuestras opiniones. Definitivamente, lo que ellos enseñan con esa actitud intolerante es a que nadie puede dar a conocer una visión demasiado crítica o negativa del cine nacional. Algo coherente y obvio, en la medida en que lo que podemos deducir de sus textos y comentarios, es que ellos siempre han tenido una actitud a veces neutra y descriptiva, y la mayoría de veces condescendiente y amable, con el cine peruano. Y la siguen teniendo hoy en día, y no solo con el cine peruano, sino con Conacine. Nosotros no vamos a especular sobre esta actitud, simplemente no nos interesa, ni tampoco nos interesa reprocharles nada ni acusarlos ante la ley o “la comisión de métodos científicos de análisis de la realidad cinematográfica”.

Nosotros solo queremos decir lo que pensamos y creemos, en función a la calidad que evaluamos en las películas peruanas, y la calidad que evaluamos en la gestión de Conacine. Resulta que coincidimos con muchos, y, seguramente, con la mayoría de personas interesadas en el cine que no tienen nada que ver con los gremios cinematográficos ni con el círculo de críticos que León y Bedoya vienen liderando hace algunas décadas.

Por lo pronto, seguiremos diciendo lo que pensamos sin miedos a réprobos ni a profesores ni a científicos que alzan la voz de alarma siempre y prefieren, para dormir tranquilos, el silencio de los que no piensan como ellos.

Los directores