martes, 4 de mayo de 2010

Editorial de Godard! N° 23

Este es el texto que escandalizó a Isaac León Frías y Ricardo Bedoya. Si hemos cometido un error o un pecado imperdonable lo dejamos al juicio de los lectores.

El cierre de esta edición coincide con la entrega de los premios Oscar. La posibilidad de que una película nacional pudiera ser nominada siempre nos pareció remota, no porque los estándares de la Academia sean demasiados altos sino porque el nivel promedio del cine que se hace en estos lares es, y siempre ha sido, un cero a la izquierda. Por más libros de historia que se escriban -y siempre es bueno que se publiquen-, lo cierto es que el pueblo peruano nunca ha sentido identificación o apego hacia el cine de su país. Si esto no pueden reconocerlo los especialistas, entonces están faltando a la verdad.

Por eso, el fenómeno reciente de La Teta Asustada es tan importante, y trasciende de lejos el contexto fugaz del Oscar porque, por primera vez en décadas, el cine peruano ha vuelto a tener una relevancia social, en el sentido amplio de la palabra. Este renovado interés se traduce en los reportajes televisivos que se han hecho sobre Claudia Llosa y Magaly Solier y en las portadas de las revistas y periódicos, ya no sólo de los medios oficiales del establishment cultural y económico, sino de aquellos que alimentan la cotidianeidad y el discurso popular de millones de peruanos que nunca imaginaron un escenario en el que una película pudiera representarnos como nación. Para los cineastas peruanos de cualquier edad, La Teta Asustada debe ser tomada como un ejemplo de humildad, de compromiso artístico y de búsqueda por la belleza.

Y es bueno saber que Claudia Llosa no es la única persona que intenta sacar al cine peruano de sus esquematismos y fórmulas desgastadas. En esta edición publicamos una entrevista a Fernando Montenegro, uno de los jóvenes realizadores que han tenido la valentía de coger la cámara y hacer películas con sus propios recursos. Ya es hora que Conacine –una institución política sin representatividad y escasa legitimidad- abandone sus pretensiones de crear una industria y destine los fondos del Estado a los mejores cineastas.

Volveremos en junio con más novedades y un homenaje al recordado Eric Rohmer.