martes, 20 de octubre de 2009

Lo Mejor de Godard! N° 21 : Día 8

Crítica: Tríptico Elemental de España

José Val del Omar (Granada 1904, Madrid, 1982) es un director que pide una presencia activa del espectador. Val del Omar se pasea entre lo lúdico y lo onírico y experimenta formas para interpretar los símbolos y el collage de imágenes superpuestas y que, junto con él, se pueda armar el rompecabezas para entender un sustantivo: España.


Así, vemos desfilar en los tres cortometrajes – la primera es Aguaespejo Granadino (1953-55), a la segunda la llamó Fuego en Castilla (1958-1960) y al último corto lo acuñaron Acariño Galaico (1961) – pasajes que la cultura y la tradición imponen como fuertes raíces. Todas estas aguas de imágenes desembocan en lo que Val del Omar llamó Tríptico Elemental de España.

De esta forma se construye una torre peninsular armada de forma visual e intermitente. En Aguaespejo Granadino observamos que la carga de imágenes religiosas es el imponente sentimiento de fe del pueblo español hacia el catolicismo. La efervescencia de cogerse a ella. O el prejuicio de la religión en los destinos conservadores que estancan a una nación. Un hombre-barro, un ser que despierta, que parpadea un nacimiento como un big bang de carne y hueso, que estalla contra un costumbrismo inalterable. Idiosincrasia.

Contexto: décadas 40 y 50. España siente en su vientre los efectos de una guerra civil absurda. ¿Absurda? Como si hubiera alguna guerra que se jacte de guardar lógica. Sin embargo, a pesar del contexto adverso –Franco a la cabeza de la península, tiempo difícil, tiempo de ocaso artístico, pero que, como sabemos, en tiempos de opresión brota el ingenio y la creatividad– apareció José Val del Omar para imprimir el cine experimental español que, por desgracia y apatía que siempre conspiran, no tuvo ni tiene seguidores.

Tríptico Elemental de España roza la poética visual donde el aire, fuego y tierra son las temáticas como fuentes gravitantes de inspiración para José Val del Omar. Un recorrido por la historia española que con fuertes implementos tecnológicos para la época, Val del Omar supo entregarnos un tríptico hecho de imágenes y sonidos notables. (Héctor Vargas)